Este domingo, la ministra del Deporte, Natalia Duco, asistió junto al Presidente José Antonio Kast a la final del 77° Campeonato Nacional de Rodeo en Rancagua — el tradicional “Champion”. En la instancia, calificó al rodeo como “deporte nacional” y anunció un plan de desarrollo para su práctica, destacando su valor cultural y su arraigo en las familias del mundo rural.
Sin embargo, horas después, desde la propia Región del Maule surgió una señal completamente distinta.
Francisca Mardones, recientemente nombrada seremi del Deporte en la región — reconocida deportista paralímpica y Premio Nacional del Deporte 2021 — tomó distancia de las declaraciones de su ministra, marcando una postura personal que rápidamente generó repercusiones.
A través de redes sociales, y respondiendo a un seguidor, Mardones fue categórica:
“Personalmente, creo que el deporte debe ser un espacio de bienestar y no de sufrimiento humano ni animal.”
Sus palabras contrastan directamente con el respaldo expresado por Duco al rodeo, instalando una evidente diferencia de criterio dentro del propio oficialismo.
La nueva autoridad regional no es una figura menor. Mardones es medallista de oro en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, donde además estableció un récord mundial, consolidándose como una de las principales referentes del deporte chileno.
El debate no tardó en escalar. Diversos deportistas de alto rendimiento reaccionaron a las declaraciones de la ministra Duco. La futbolista Fernanda Pinilla afirmó que “no es deporte, es maltrato animal”. El maratonista César Díaz fue más allá y solicitó su salida del cargo. Por su parte, la nadadora extrema Bárbara Hernández sostuvo que “el rodeo no es deporte” y llamó a replantear las prioridades en materia deportiva.
El contraste entre ambas posturas no es menor, especialmente en una región como el Maule, donde el rodeo forma parte de una tradición profundamente arraigada.
Así, mientras desde el nivel central se impulsa su promoción como disciplina deportiva, en el propio territorio surge una voz institucional que pone en cuestión ese enfoque.
La discusión está instalada. Y esta vez, no solo enfrenta visiones culturales, sino también tensiones dentro del propio gobierno.






